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jueves, 27 de noviembre de 2014

Náufragos

Vivimos en esta vida cómo náufragos, esperando encontrar tierra. Algunos por el camino se han convertido en piratas, saqueando todo por su paso, otros son capitanes de grandes barcos de lujo, y la mayoría somos marineros. Entre estas tres categorías hay infinidad de clasificaciones intermedias. El caso es que no importa, lo que vengo a decir es que absolutamente todos nosotros estamos perdidos, pensando que esa vida de mar que llevamos es la única y es la real.

Pues craso error. Algunas personas se han dado cuenta del disfraz y del gran teatro que se ha montado, y se han quitado los ropajes, se han bajado del escenario, y son entes libres en principio.

Tras toda la puesta en escena de este teatro/sueño llamado vida, esta gran partida en la que todos sin excepción, minerales, vegetales y animales incluidos somos jugadores, se encuentra la verdad. Como saber cuál es esa verdad es la meta. Mientras tanto algunos de nosotros nos damos cuenta de cosas, o tenemos experiencias que trascienden este plano tridimensional, llámense experiencias energéticas o espirituales muy variadas, desde un sencillo viaje astral, hasta un profundo viaje en retrospectiva dónde te das cuenta de que provienes de otra galaxia, y tienes la certeza de que eres un ser infinito de luz y de amor.

En el medio de ese camino de descubrimiento interno, siempre, o al menos muchas veces, se pierde el norte y se comienza a leer infinidad de libros que versan acerca de teología (aunque nunca se haya sido creyente), filosofía, metafísica, etc., para darse cuenta tarde o temprano de que todo eso no lleva a ninguna parte, de que es un invento de la mente para satisfacer una curiosidad creada por otras mentes, creaciones en sí mismas basadas casi siempre en suposiciones, y desarrolladas a partir de éstas últimas, curiosidad la cual si no se percata uno del engaño, se acaba perdiendo la vida inmerso en ésta supuesta sabiduría que satisface al siempre temeroso ego, puede que aprendiendo mucho, pero al fin y al cabo, aprendiendo de lo que esas otras mentes han ideado en un momento de supuesta lucidez, y nunca entrando en el maravilloso universo interior que cada uno de nosotros atesoramos.

La duda surge después de ese conocimiento. ¿Es posible que una vez descubierto ese universo interior, ese amor incondicional por la vida, por la creación, por el creador (Luz, energía, mente universal, Dios, no importa el nombre que se le dé), pueda haber más?, es decir, ¿que hayamos pasado de estar dormidos, a despertar y levantarnos de la cama, para acto seguido darnos cuenta de que estamos despiertos y en movimiento fluido, pero que en realidad seguimos  estando encerrados en una habitación?

Después de pasar por varias fases, la primera de ellas puede ser el haber leído tantísima información, o desinformación en la red de redes, da igual, (El nuevo orden mundial, los chemtrails, los entes extraterrestres, los reptilianos, el engaño de los grandes maestros ascendidos, o el de los ángeles canalizadores, o del holograma Tierra, o que la Tierra es hueca, o el new age, y así hasta el infinito), en la que todo el mundo tiene algo que decir, en la que el 99% de lo que se dice no se comprueba, o no se experimenta, si no que se escribe o se “sabe” a partir de la experiencia, o peor aún, de las deducciones de otras personas, y encima a saber de dónde provienen originalmente, en la cual la segunda fase puede ser una depresión “de caballo” si se tiene la suficiente sensibilidad después de haber leído tantísima cosa inútil, luego puede venir la meditación y los viajes astrales, y otra fase puede ser el despertar o la iluminación, y después de todo esto, ¿es realmente lo único que hay?, ¿Es que acaso nos conformamos con la iluminación?, ¿es que deambular por esa habitación es el gran despertar consciencial?, ¿o es acaso una falsa iluminación?

Lo que está claro después de tanto tiempo haciendo “I+D interior”, es que hay capas y capas y capas que trascender, que afuera no hay nada que buscar en el caso de ser buscadores, o nada que encontrar en el caso de ser “encontradores”, ninguna información, ninguna persona, ningún gurú, nada hay en el exterior que pueda guiarnos hacia la verdad, la cual es de lejos mucho más profunda y de mucha más trascendencia de lo que nunca podamos llegar a imaginar con esa limitada mente orgánica que poseemos, y a la cual damos tanta importancia, porque en el fondo, el corazón, ese potente órgano capaz de emitir un campo electromagnético de 2 a 4 metros de diámetro, que al contrario que el cerebro que emite uno de tan solo 20cm, sabe la verdad, ya que ciertamente, lo que el corazón sabe, la mente no lo puede ni llegar a imaginar.

En ello estamos todos, unas personas lo saben, otras lo admiten, la gran mayoría no saben ni de lo que se les habla, y otras simplemente tienen tanto miedo a admitir en sus corazones la verdad, que la niegan y se enfadan llamando locos a los demás. Lo que está claro, o al menos parece claro, es que este juego llamado vida, esta colosal partida ha de terminar pronto, y parece que va por buen camino, aunque los corruptos y vendidos medios de comunicación se empecinen en decir lo contrario, aunque se empeñen en mantener a la gente inmersa en el miedo diario, constante, a cada minuto del día, anunciando el 1% de la realidad, es decir, las cosas desafortunadas que ocurren, porque el 99% restante, lo amoroso, no tiene audiencia, y además, viviríamos con más alegría, y eso no puede ser, por supuesto.


Distracción, la palabra clave. Todo está creado para distraernos de nuestra auténtica búsqueda interna. Nuestros sentidos están siendo constantemente bombardeados con exceso de información/desinformación, con frases hechas, que hacen que escuchemos de forma automática y pasemos de todo lo importante, dando por hecho otras cosas sin ninguna importancia, así el estrés del día a día acabará por derrotarnos si no nos  desconectamos a tiempo, convirtiéndonos en serviles borreguitos, lo suficientemente inteligentes y habiendo aprendido bastante como para hacer bien un trabajo determinado, pero no lo suficiente como para que nos demos cuenta de que hay más, mucho más, y así día tras día, va pasando la vida y repetimos, es decir, reencarnamos una y otra vez, cometiendo los mismos errores, o los mismos aciertos, pero estancándonos una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez……miles de vidas seguidas.